¿para quién, para qué?

no era suficiente; para quién, para qué….

lloró creyendo que al final ya no era parte de ese sueño que la atormentaba.
el problema estaba en confundirlo con una pesadilla; al fin y al cabo el paraíso y el infierno son lo mismo, los colores que lo visten son según los anteojos que decidas ponerte. 
el ying y yang de ser, un equilibrio cuasi perfecto; la oscuridad sería desconocida ante la falta de luz y la claridad no serviría de nada sin las sombras.
pero sus raíces se arraigaban a la calma, húmeda y silenciosa soledad y allí reposaba. 
la lluvia la regaba pero sus frutos nunca salían porque sabía que ese bosque no le pertenecía. esperaba, según ella, la mejor estación para florecer pero, mientras tanto, se perdía del verano que la alumbraría, las lluvias y hojas caídas del otoño que la harían renacer, vientos de la primavera con los que bailaría y el invierno que la congelaría sin endurecerla.
notaba como la vida intentaba meterse en su corteza, sin embargo se resistía porque el miedo le mentía. 

Vico.

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